El fast fashion consecuencias o moda rápida hace referencia a la producción rápida de prendas en grandes cantidades y bajo costo para adaptarse al ritmo de las tendencias de moda en constante cambio.
Esta rápida evolución hace que la calidad de las prendas sea menor y que se descarten rápidamente, generando una gran cantidad de desperdicios. Además, sumado al sistema de producción masivo, la industria textil se convierte en una de las industrias más contaminantes del mundo con unas condiciones laborales precarias, informales y abusivas.
En este artículo analizamos detenidamente el fenómeno de la moda rápida, sus consecuencias y la moda sostenible como alternativa.
Fast fashion consecuencias en el medio ambiente
La producción en masa hace que la industria de la moda sea una de las más contaminantes del mundo. Al producir a una velocidad muy elevada, no se preocupa por cuidar el entorno ni por las consecuencias de su actividad industrial. Estos son algunos de los efectos negativos que genera la moda rápida sobre el planeta:
- Consume una gran cantidad de agua. Una sola camiseta de algodón necesita la cantidad de agua que una persona bebe en dos años.
- Es responsable del 20% de la contaminación de agua potable, debido a la cantidad de microplásticos que se liberan durante los lavados.
- Genera una gran cantidad de desperdicios que acaban en vertederos, ríos o lagos.
- Es responsable del 10% de las emisiones mundiales de carbono.
- Utiliza materiales baratos que tardan muchísimos años en descomponerse, por ejemplo, el poliéster (tarda 200 años).
- Explota recursos naturales para fabricar tejidos, como la tala masiva de árboles.

A todo esto, hay que sumarle las emisiones de CO2 que genera el transporte en consecuencia de la producción masiva y la globalización, así como los gases contaminantes de las fábricas debido a la rápida actividad industrial. Estas consecuencias afectan gravemente a la salud de los ecosistemas, a las personas y a los animales que habitan en ellos.
Fast fashion consecuencias para las trabajadoras de la industria textil
La contaminación global no es el único problema de la moda rápida que afecta a la población. Así, muchas de las personas trabajadoras de la industria de la moda están expuestas a situaciones de precariedad y explotación laboral, en la que solo el 2% tiene un salario digno. Esta obra de mano barata se encarga de producir en masa para que el resto de la población pueda consumir a precios muy bajos.
Además, según Humanium, una organización internacional dedicada al apoyo de los derechos de la infancia, esta producción muchas veces permite la explotación infantil bajo condiciones peligrosas en países como India, Bangladesh o Pakistan.
Por lo tanto, la velocidad a la que se produce (y a la que se consume) la moda deja secuelas físicas y psicológicas a las personas trabajadoras, las cuales no cuentan con ningún tipo de protección ante los altos niveles mundiales de consumo.
Si bien las empresas de la industria textil tienen el poder de cambiar los efectos contaminantes de su actividad industrial y las condiciones laborales en las que se encuentran sus trabajadores y trabajadoras, la población también tiene un gran papel a la hora de impulsar el cambio en el sector de la moda. Por ello, vamos a ver cómo el comportamiento de la población mantiene y reproduce el fenómeno del fast fashion.
¿Cómo contribuye la población al mantenimiento de la moda rápida?
El comportamiento de la población es determinante cuando hablamos de consumismo, pues es el que determina la oferta y la demanda de productos y la velocidad a la que produce el sistema.
Actualmente, el consumismo ha aumentado hasta tal punto que las personas compran un 60% más de ropa, pero solo la usan la mitad de tiempo. La moda evoluciona en cuestión de semanas, por lo que el interés de la población cambia muy rápidamente. Esto hace que las personas se deshagan de las prendas con mayor facilidad con el fin de conseguir aquello que es tendencia en ese momento.

Además, el uso de internet hace que se pueda comprar ropa sin necesidad de salir de casa, poniendo aquello que está de moda al alcance de nuestra mano a un precio muy bajo. Este hecho contribuye al mantenimiento del ritmo acelerado de consumo y reproduce el concepto de “comprar, usar y tirar”.
Por ello, es importante reflexionar acerca del modelo de consumo que llevamos a cabo y plantearnos lo siguiente: ¿qué podemos hacer para impulsar el cambio y dejar de apoyar el fast fashion?
Moda sostenible: alternativa al consumo masivo
La moda sostenible hace referencia a aquella que se diseña y produce para ser más respetuosa con el medio ambiente, haciendo uso de materiales reciclables y de origen local. Además, pretende informar a la población del impacto ambiental que supone el consumo excesivo. En su lugar, la moda sostenible propone un modelo de consumo responsable para mejorar la salud del planeta.
Este consumo responsable puede comenzar al hacernos la siguiente pregunta: ¿realmente necesito esto que quiero comprar? Hacer una evaluación consciente de nuestras necesidades, seguramente nos lleve a reducir el consumo en general, por lo que podría considerarse el primer paso para echar el freno al consumo excesivo. Este paso hace referencia a la primera “R” de la regla de las 3 erres: reducir, reutilizar y reciclar.
En cuanto a la segunda “R”, en lugar de tirar las prendas o deshacernos de ellas una vez que ya no las usemos, una opción es donarlas a asociaciones o a personas que realmente la necesiten. De esta forma, damos la oportunidad de reutilizar las prendas de ropa y alargar su ciclo de vida. A su vez, se puede hacer uso de la creatividad para convertir una prenda en otra distinta o arreglarla cuando ya no nos quede bien. De esta forma, se recicla la prenda para poder seguir utilizándola.

Invertir en calidad antes que en cantidad
Por otro lado, para hacer que las prendas duren más tiempo, es necesario invertir en calidad antes que en cantidad. Debido a su mala calidad, los materiales baratos utilizados por la moda rápida nos obligan a comprar con más frecuencia. Por ello, la inversión más efectiva es comprar materiales más resistentes, aunque sean más caros. Si duran más tiempo, tanto tu bolsillo como el planeta lo agradecerán.
En resumen, estas son las principales acciones que puedes llevar a cabo para dejar a un lado el fast fashion consecuencias y apostar por la moda sostenible:
- Reflexiona sobre las necesidades, los procesos de fabricación y su impacto ambiental.
- Elige marcas locales, responsables y sostenibles, como las tiendas de segunda mano de tu barrio.
- Escoge materiales naturales resistentes. Lo ideal es que contengan menos del 20% de poliéster.
- Prueba la moda circular: dona, reutiliza y recicla prendas de ropa. También puedes sumarte a la iniciativa de ropa de alquiler para eventos especiales para reducir el impacto de la producción en masa.
Debemos asumir la responsabilidad que tenemos como personas consumidoras para hacer frente a las graves consecuencias del consumo excesivo. Apostar por la moda sostenible es una de las alternativas que garantizan el buen trato con los y las trabajadoras, la sostenibilidad ambiental y la mayor calidad.
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