Para muchas personas, la llegada de las vacaciones de verano es uno de los momentos más esperados del año. Elegir el destino, comprar los billetes de avión, organizar el viaje… Todas estas son actividades muy estimulantes y que, a su vez, pueden generar daños en nuestro entorno si no atendemos a las necesidades medioambientales. Por ello, si te preguntas qué es el turismo sostenible, este nace como una alternativa amable con el planeta para poder seguir disfrutando de las vacaciones.
A continuación, repasamos los principales elementos a tener en cuenta para disminuir el impacto ambiental de las vacaciones y te explicamos qué es el turismo sostenible y como aplicarlo en tu próximo viaje.
¿Cómo afectan las vacaciones al medio ambiente? Qué es el turismo sostenible
Sin darnos cuenta, nuestras acciones a la hora de abarcar el calor, el ir a la playa y los desplazamientos durante las vacaciones pueden generar un impacto negativo sobre la salud del planeta y nuestro entorno. Estos son los principales elementos que afectan al medio ambiente cuando nos vamos de vacaciones:
El transporte
El verano es la época del año en la que más personas aprovechan para viajar y disfrutar del buen tiempo en sus destinos. Es por ello por lo que el uso del transporte se dispara en meses como julio y agosto. Sin embargo, el transporte es uno de los principales emisores de CO2, suponiendo más del 30% de los gases contaminantes.
Como es difícil renunciar a uno de los mayores placeres del verano, deberíamos tener en cuenta las opciones más sostenibles para desplazarnos. Así, el tren es la forma más ecológica de viajar, ya que genera 23 gramos de CO2 por kilómetro y pasajero. A su vez, el avión es mucho más contaminante, pues emite 192 gramos por kilómetro y pasajero.

Otra opción sostenible para disminuir las emisiones de gases contaminantes es usar el transporte público en lugar del individual, a través de autobuses o del uso compartido del coche.
El aire acondicionado
El consumo de energía que generan los aires acondicionados aumenta el calentamiento global, debido a los combustibles fósiles y los gases contaminantes que utilizan para conseguir la refrigeración. Por ello, en caso de que sea necesario usar el aire acondicionado para regular la temperatura en las épocas más calurosas, se recomienda no ponerlo más bajo de 25 °C.
Además, hay que tener en cuenta las opciones de regulación de la temperatura del alojamiento donde te hospedes en tus vacaciones sin necesidad de utilizar energía eléctrica. Para ello, prueba a bajar las persianas en las horas de mayor sol y busca alojamientos que utilicen las energías renovables, los techos verdes y los jardines verticales en las fachadas o que sean ecológicos.
Las cremas solares
Protegerse la piel en verano es fundamental para cuidar nuestra salud. Sin embargo, las cremas solares pueden llegar a ser grandes contaminantes para la biodiversidad marina Esto es debido a los productos químicos que se desprenden de nuestra piel cuando nos bañamos. Los químicos pueden ser filtros ultravioletas, benzofenona 3, conservantes, colorantes o fragancias.
Al desprenderse de nuestra piel con el agua, estos productos pueden llegar a dañar a los seres vivos y a los ecosistemas marinos. Uno de los principales afectados son los corales que, debido a su blanqueamiento, ven acelerado su proceso de desaparición.
La mejor forma de evitar estos daños es elegir cremas solares biodegradables para proteger nuestra piel y los ecosistemas, prestando atención a las etiquetas de los envases.
La contaminación y el desperdicio del agua
Con el calor también aumenta el ocio dentro del mar. Sin embargo, hay actividades que contaminan más que otras. Por ejemplo, las motos de agua y el tráfico marino emiten gases tóxicos, vertidos de combustibles y aceites que contaminan los océanos. Además, la contaminación acústica generada por el ruido de los barcos y las motos de agua puede dañar la salud de los bancos de peces, las aves y los cetáceos, provocándoles estrés y alterando sus comportamientos.
Por otro lado, el desperdicio de agua también aumenta en las épocas más calurosas, ya que es el principal recurso que utilizamos para refrescarnos ante las altas temperaturas. Por ello, es importante llevar a cabo un buen mantenimiento de las piscinas (por ejemplo, cubriéndolas para que no se evapore el agua cuando no se estén utilizando), y de las duchas públicas en la playa y las fuentes, haciendo un uso responsable del agua e incluso disminuyéndolo o evitándolo cuando no sea necesario.
La “cultura de playa”
La “cultura de playa” hace referencia a la tradición de pasar el día en la playa llevando a cabo un consumo masivo de productos de usar y tirar. Por ejemplo, vasos de plástico, cubiertos, envases o flotadores. Es bastante común que estos plásticos queden olvidados en la arena y, posteriormente, sean arrastrados por la corriente hacia el interior de los océanos, perjudicando gravemente la salud de los ecosistemas.
Cada año, millones de toneladas de plástico acaban en el mar, tardando decenas de años en descomponerse. Muchas especies de animales y plantas se quedan atrapadas en estos residuos, consumen los microplásticos o las sustancias tóxicas que liberan y ponen en peligro su supervivencia.

Tomar conciencia de esta problemática es fundamental para disminuir la cantidad de basura que inunda las costas. La cultura de playa debería dejar de ser la cultura del plástico y convertirse en el respeto por el entorno. Recoger nuestros residuos, no dejar colillas ni plásticos en la arena y reciclar aquello que encontramos y que está contaminando el entorno son acciones que ayudarán a mantener a salvo los ecosistemas y la biodiversidad. En definitiva, se trata de encontrar la playa tal y como la encontramos y, muchas veces, incluso en mejores condiciones.
¿Qué es el turismo sostenible?
Según la Organización Mundial del Turismo, el turismo sostenible es el turismo “que tiene plenamente en cuenta las repercusiones actuales y futuras, económicas, sociales y medioambientales para satisfacer necesidades de los visitantes, de la industria, del entorno y de las comunidades anfitrionas”. Consiste en la capacidad de hacer turismo respetando el entorno, los ecosistemas y la cultura de las comunidades anfitrionas.
Estos son algunos consejos para realizar turismo sostenible, disfrutar de tus vacaciones y tener el menor impacto posible sobre el medioambiente:
- Busca alternativas al avión y utiliza el transporte público.
- Elige alojamientos ecológicos o empresas sostenibles para organizar tu viaje.
- Apoya la economía local y compra en los comercios locales.
- Respeta la cultura de la ciudad a la que viajas. Para ello, debes informarte sobre tu destino, sus costumbres, sus riquezas o sus problemas locales y adaptarte a sus necesidades.
- Respeta el entorno, la flora y la fauna local. Para ello, recicla y disminuye el uso del plástico y de las actividades contaminantes. Además, no arrojes basura ni des de comer a animales salvajes para garantizar la preservación de las especies.
Viajar, disfrutar de las vacaciones y respetar al planeta es posible cambiando la actitud y las costumbres dañinas que tenemos arraigadas. Apostar por el turismo sostenible es la mejor alternativa para poder seguir disfrutando del verano, conocer lugares nuevos y respetar el mundo que nos rodea.
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