Si hay un tema que nos afecta a todas las personas por igual, es la alimentación. Todos los días nos alimentamos y decidimos qué llevarnos a la boca. Por ello, es importante tener en cuenta que, al decidir qué producto comprar en un supermercado, estamos dejando un gran impacto sobre el planeta, tanto positivo como negativo. Esto es debido a que la industria alimentaria puede llegar a ser una de las más contaminantes del mundo, pero, por suerte, existen alternativas sostenibles. Este es el caso de la alimentación ecológica.
A continuación, te contamos más sobre la alimentación ecológica, así como sobre las consecuencias de la industria alimentaria masiva, el uso de productos químicos y las soluciones que podemos llevar a cabo las personas consumidoras para apoyar el desarrollo sostenible en la alimentación.
¿Qué es la alimentación ecológica?
La alimentación ecológica es aquella que se ha obtenido mediante métodos agrícolas respetuosos con el medio ambiente. Estos métodos consisten en procesos y técnicas naturales que respetan el bienestar animal, el entorno y la salud de la población.

Esta alimentación rechaza el uso de componentes químicos que puedan dañar la salud de las personas. Además, tiene limitaciones en el uso de productos que no sean de origen agrícola, como fertilizantes, plaguicidas, aditivos o conservantes.
¿Cómo se usan los productos químicos en la producción de alimentos?
Puede parecer contradictorio que se utilicen químicos para tratar el alimento, ya que va directo a nuestro organismo. Sin embargo, casi toda la alimentación convencional está tratada y conservada con ciertos productos que, a largo plazo, pueden ser perjudiciales para nuestra salud. Estos son algunos ejemplos de cómo se utilizan los productos químicos en la producción de alimentos:
- Pesticidas. Algunos productos como los pesticidas se utilizan en el cultivo de frutas y verduras para protegerlas de insectos, hongos, enfermedades, virus, bacterias y otras amenazas. Su objetivo es reducir las pérdidas de alimentos.
- Animales de ganadería. Muchos de los piensos consumidos por los animales de ganado pueden poseer restos de sustancias químicas, como plaguicidas o metales. Además, muchos de estos animales pueden recibir dosis de hormonas extra para aumentar la producción de la carne y la leche. Esto, unido a los antibióticos y otros medicamentos que se utilizan para proteger al ganado de enfermedades y parásitos, hace que los alimentos derivados de la ganadería puedan contener restos de una gran cantidad de productos químicos y ser transmitidos a las personas en el consumo animal.
- Materiales de embalaje. Algunos envases pueden soltar restos de metal o plástico que acaban en los alimentos que consumimos.
- Contaminación del agua, el aire o el suelo. Algunos metales pesados, como el plomo, el mercurio o el cadmio, pueden contaminar alimentos a través del agua o el suelo. Además, las actividades industriales o agrícolas liberan sustancias al ambiente que también pueden cruzarse en la cadena alimentaria humana y animal.
- Aditivos. Algunos aditivos como los colorantes o conservantes pueden ser perjudiciales para la salud si se consumen en grandes cantidades.

Además, la mala práctica agrícola durante el procesamiento y la conservación de alimentos, también puede provocar que estos se contaminen con sustancias perjudiciales para la salud.
Efectos de los productos químicos sobre la salud
Los componentes químicos no suelen ser perjudiciales de forma inmediata, sino que provocan un efecto toxicológico a largo plazo. Es decir, por acumulación en el organismo a lo largo de toda la vida de una persona. De esta forma, los componentes químicos de los alimentos pueden aumentar el riesgo de enfermedades crónicas o cardiovasculares.
Aun así, una intoxicación alimenticia derivada de estos elementos puede incluir síntomas como fatiga, vómitos, diarrea, dolor abdominal, dolor de cabeza, dificultad para respirar, irritación de la piel o problemas de concentración y memoria. En casos graves, estos síntomas pueden empeorar provocando convulsiones, insuficiencia renal y hepática, anemia o daño neurológico.
A pesar de que los síntomas descritos no suelen ser lo habitual, es importante informarse acerca de cómo son tratados los alimentos y reflexionar sobre hasta qué punto es necesario someterlos a tantos productos químicos, ya que existen métodos naturales, como la lucha biológica, que sirven para el mismo fin.
¿Qué es la lucha biológica? Alimentación ecológica
La lucha biológica es una estrategia agrícola que utiliza insectos y otros organismos vivos para controlar las plagas y enfermedades de los alimentos. Es un método alternativo a los productos químicos que apuesta por el equilibrio natural de la cadena alimentaria, contribuyendo a la conservación de la biodiversidad, evitando la contaminación del suelo y del agua y mejorando la calidad de los alimentos.
¿Cómo afecta la industria alimentaria al medio ambiente?
La industria alimentaria convencional se ha convertido en uno de los medios de producción en masa que más contribuye a la aceleración de los efectos del cambio climático. Por ello, hemos recogido algunos de los efectos nocivos que esta industria genera sobre el medio ambiente:
- Contaminación del agua, suelo y aire debido a fertilizantes químicos, pesticidas y herbicidas. Esta contaminación también afecta a las fuentes de alimentos de muchas especies.
- Contaminación atmosférica por la emisión de gases efecto invernadero, como dióxido de carbono y metano, debido a la actividad agrícola industrial a gran escala.
- Impacto en los recursos naturales, como la deforestación o la degradación del suelo, afectando a los ecosistemas y la biodiversidad.
- Generación de residuos como envases, materiales de embalaje y restos de alimentos.
¿Y a los animales?
Muchas veces, la industria alimentaria convencional no garantiza los requisitos básicos de bienestar animal recogidos en las normativas vigentes. Así, pueden llegar a someter a los animales a las nefastas condiciones de las granjas industriales, la cría intensiva y la propagación de enfermedades, que incluso pueden llegar a afectar gravemente a la salud de la población.
La Organización Mundial de Sanidad Animal apuesta por las cinco libertades que se deben tener en cuenta para cumplir con las condiciones de bienestar animal:
- Vivir libre de hambre, sed y desnutrición.
- Libre de temor y angustia.
- Libre de molestias físicas y térmicas.
- Libre de dolor, lesiones y enfermedades.
- Libre de manifestar un comportamiento natural.
Estos principios también se aplican al bienestar de los peces criados en piscifactorías.
Aun así, muchas personas consideran que la única opción de garantizar el bienestar animal es apostar por el estilo de vida que propone el veganismo. Al no consumir nada de origen animal, se promueve la libertad animal y se evita la explotación y la crueldad a la que se ven sometidos en muchas ocasiones.
Tres soluciones para reducir el impacto ambiental de la industria alimentaria
Como personas consumidoras de alimentos, tenemos tres responsabilidades clave para apoyar un consumo que garantice la sostenibilidad ambiental:
- Reducir el consumo de carne. La producción de carne es una de las principales causas de contaminación ambiental, por lo que reducir su consumo supondrá la reducción de su impacto en el medio ambiente.
- Consumir alimentos ecológicos que apoyen la agricultura sostenible. La Unión Europea tiene un logotipo (una hoja con el símbolo europeo) que ayuda a identificar los productos que cumplen con las condiciones de producción, transporte y almacenaje necesarias para considerarse ecológico.
- Reducir el desperdicio de alimentos. El desperdicio de alimentos contribuye a la pérdida de recursos naturales. Actualmente, existen empresas que apoyan la lucha contra el desperdicio y facilitan el aprovechamiento de los alimentos. Por ejemplo, la empresa Talkual Foods reparte frutas y verduras a domicilio que no cumplen con los requisitos estéticos y que, por tanto, son desechadas por las grandes superficies a pesar de estar en buenas condiciones para el consumo.

Beneficios de la alimentación ecológica
Para terminar de convencerte, hemos resumido los beneficios de los alimentos ecológicos a los que hemos hecho referencia en este artículo:
- Mejoran la salud de la población gracias a sus grandes valores nutricionales, que no se ven contaminados por productos químicos.
- Fomentan el bienestar animal proporcionándoles una vida sana, agradable y justa.
- Aprovechan los recursos naturales y promueven el desarrollo sostenible.
- Respetan el medio ambiente al evitar la contaminación de los cultivos.
Como personas consumidoras tenemos la oportunidad de apostar por una alimentación ecológica que apoye la conservación de la biodiversidad, la seguridad alimentaria y haga frente al cambio climático. No lo pienses más y dale una vuelta a la lista de la compra la próxima vez que vayas al supermercado.
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