La sensibilización ambiental a través de la educación ambiental es el proceso que permite enseñar a la población sobre medio ambiente y mostrar cómo nuestras acciones pueden afectar de forma positiva o negativa en la salud del planeta. El objetivo es que las personas tomen conciencia ecológica y puedan involucrarse activamente en la protección de la naturaleza.
Por ello, se trata de fomentar actitudes que promuevan el pensamiento crítico y el aprendizaje, de proporcionar herramientas y habilidades para que las personas puedan identificar, evaluar y resolver problemas ecológicos. Además, la educación y sensibilización ambiental pretenden promover la participación ciudadana en el cuidado del entorno.
A continuación, te contamos más sobre la educación y la sensibilización ambiental y cómo ejercerla en las diferentes etapas de la vida.
¿Cómo hacer educación ambiental?
La educación es el primer paso para crear una sociedad más ecológica y sostenible. Cuanto más sensibilizada esté una población, más posibilidades hay de que se implique activamente en la protección de los ecosistemas y la biodiversidad. Además, la participación ciudadana es una oportunidad para que las personas trabajen en equipo por un fin común, lo que aumenta el compromiso social, la unión entre comunidades y el bienestar general de la población.
En este punto, es importante que las instituciones y los gobiernos incluyan programas de gestión y educación ambiental en su planificación para garantizar que esta se lleva a cabo. Aun así, son muchas las comunidades que comienzan a tener iniciativa propia para educar e implicarse activamente en la lucha contra el cambio climático. Entonces, ¿por dónde se puede empezar a hacer educación ambiental?
Educación ambiental en la infancia y adolescencia
Un buen punto de partida es comenzar a hacer educación ambiental con la población joven. Acercar la naturaleza a los y las peques hará que estos y estas puedan comprenderla y conocer su valor, haciendo que sea más fácil adquirir buenos hábitos que apoyen la protección del planeta y el compromiso social.

Una educación progresiva y adaptada a cada grupo de edad facilita la reflexión y la asimilación de los conocimientos, evitando que la naturaleza, las plantas o los animales se pongan en riesgo. Tanto las familias como los colegios deben estar involucrados en este proceso, haciendo que el aprendizaje sea práctico, ameno y divertido.
Por lo tanto, algunos ejemplos de diferentes actividades para sensibilizar a la juventud son:
- Charlas, debates o exposiciones con temática ambiental.
- Utilizar el juego como método lúdico y didáctico.
- Talleres ambientales, como manualidades con materiales reciclados.
- Proyección de documentales o películas.
- Cuentos o lecturas que incluyan la naturaleza y el buen trato al medio ambiente.
A su vez, las actividades al aire libre tienen una gran importancia dentro de la educación ambiental. Esto es debido a que son la primera toma de contacto de las personas con la naturaleza, el paisaje y la vida silvestre:
- Salidas al campo, a la montaña o al mar.
- Actividades deportivas en la naturaleza: piragüismo, senderismo, ciclismo, juegos de orientación… que puedan incluir conocimientos de las plantas, insectos, animales y del entorno.
- Excursiones y visitas culturales que pongan en contacto con la naturaleza: museos, jardines botánicos, asociaciones ambientales, huertos urbanos, granjas escuelas…
- Actividades de protección del medio ambiente realizadas en la comunidad, como la limpieza de ríos y playas.

Muchas veces, la mejor forma de crear conciencia ambiental y promover el interés por el cuidado del entorno es que la participación ciudadana implique diversión y socialización. Por lo tanto, es fundamental que estas actividades se realicen junto con amistades y familiares para generar motivación en la juventud. Esto hará más fácil que sientan que se están implicando de forma real en la protección y el cuidado del entorno.
Sensibilización ambiental en la etapa adulta y en la vejez
Todas las actividades descritas anteriormente se pueden utilizar para hacer educación ambiental a cualquier grupo de edad, adaptando el contenido y las actividades. Por ello, implicar a personas adultas y a mayores en debates, talleres o actividades al aire libre, es una gran estrategia para acercar la población a la naturaleza.
Además, se pueden incluir algunas actividades más elaboradas como la creación de huertos urbanos o las relacionadas con el día a día. Esto puede incluir temáticas sobre productos ecológicos, energía sostenible y consumo responsable.
Paliar los efectos del cambio climático e iniciar el camino hacia la sostenibilidad ambiental es responsabilidad de toda la población. Esto convierte a la educación y sensibilización ambiental en un requisito fundamental para aprender en comunidad y llevar a cabo acciones conjuntas que mejoren la salud del planeta, de las personas y de la vida en general.
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