¿Qué es el consumo responsable?

El consumo responsable o consumo sostenible hace referencia a la manera de consumir bienes y servicios atendiendo a la conservación del medio ambiente, la igualdad social y el bienestar de los trabajadores en el entorno de producción.

Para comprender qué es el consumo sostenible, es necesario reflexionar sobre las acciones individuales que promueven la desigualdad social y ambiental. A continuación, te contamos más sobre el consumo sostenible y cómo incorporarlo en tu día a día.

Qué es el consumo sostenible y cómo podemos abordarlo

Si bien no se les puede atribuir a las familias e individuos toda la responsabilidad del creciente cambio climático, sí que es necesario atender, evaluar y cambiar hábitos de consumo para poder contribuir a un entorno favorable para la vida. Se trata de promover que las personas consumidoras adopten una actitud consciente y crítica ante las consecuencias medioambientales a largo plazo. De esta manera, el consumo responsable se basa, principalmente, en consumir menos y en que aquello que consumamos sea lo más sostenible y solidario posible.

Entonces, ¿cómo podemos cambiar nuestros hábitos de consumo para que sean más ecológicos con el planeta?

La famosa regla de las 3 erres: reducir, reutilizar y reciclar

  • Reducir → Reducir el consumo de bienes y servicios supone disminuir su impacto sobre el medio ambiente.
    Si comprar significa satisfacer una necesidad, ponerte las gafas verdes implica preguntarte antes de consumir algo, «¿realmente necesito esto que quiero comprar?» Supone preguntarte qué es prescindible y qué no y hacer una evaluación consciente de la relación calidad/precio y de las características de producción de esos productos o servicios: tanto las consecuencias medioambientales como las relacionadas con los derechos humanos y los principios de justicia social.
  • Reutilizar → Reutilizar significa darle una segunda vida a un producto y abandonar la idea de “comprar, usar y tirar”. Hacer uso de la creatividad para averiguar de qué forma se puede seguir utilizando un producto, ayudará al medio ambiente y a la economía del hogar.
  • Reciclar → Colocar cada residuo en su contenedor permitirá poder generar nuevos productos disminuyendo el uso de materias primas. Es importante informarse previamente sobre cómo poder hacerlo de forma adecuada para que el reciclaje sea efectivo.
simbolo del reciclaje qué es el consumo sostenible

Comprar productos de Comercio Justo

El comercio justo se define como “un sistema comercial basado en el diálogo, la transparencia y el respeto, que busca una mayor equidad en el comercio internacional, prestando atención a criterios sociales y medioambientales”.

Dos ejemplos de comercio justo podemos encontrarlos en los alimentos ecológicos y en parte de la industria textil.

Consumir alimentos ecológicos: qué es el consumo sostenible

Los alimentos ecológicos hacen referencia a aquellos que se han obtenido mediante métodos agrícolas respetuosos con el medio ambiente. Además, no se han visto expuestos a sustancias químicas, por lo que además de ser buenos para el planeta y el comercio local, también son buenos para nuestra salud.

alimentos ecologicos qué es el consumo sostenible

Comprar ropa sostenible

La industria textil es de las industrias más contaminantes del mundo actual. Esto es debido a que se basa en la producción en masa bajo unas condiciones precarias en informales. Comprar ropa de segunda mano o perteneciente al comercio justo, es la mejor forma de asegurarse el buen trato con los trabajadores, la sostenibilidad ambiental y la mayor calidad.

Rechazar las bolsas de plástico

Cada vez son más los establecimientos que tienen bolsas reutilizables que puedes usar para reducir el uso del plástico. Lo mejor es tener una bolsa de tela para la compra y, en caso de que sea inevitable tener que pedir una de plástico, almacenarla para cuando te vuelva a hacer falta.

Ahorrar agua y energía

Existen algunos gestos que pueden ayudar a gestionar más eficazmente el uso que hacemos de la energía y el gasto de agua innecesario. Algunos ejemplos son:

  • Cerrar los grifos y apagar las luces cuando no las estemos utilizando.
  • Darse una ducha en lugar de un baño.
  • Reutilizar el agua en la medida que sea posible.
  • Utilizar luces tenues y bombillas de bajo consumo.
  • Desenchufar el móvil en cuanto termine de cargarse.

Además, en épocas de mucho frio o calor, es importante saber cómo regular la temperatura del hogar para no excederse con la calefacción o el aire acondicionado.

Utilizar el transporte público

Hacer uso de los autobuses, el metro, la bicicleta o incluso caminar cuando sea posible, son algunas de las alternativas para reducir la contaminación atmosférica provocada por el tráfico, especialmente en las grandes ciudades.

Interiorizar la parte de responsabilidad que nos corresponde como individuos a la hora de cuidar de nuestro entorno, hará que mejore la calidad de vida de este. Realizar estos pequeños gestos no supone un gran esfuerzo en nuestro día a día y, sin embargo, el planeta notará los beneficios a largo plazo.

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